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Escalas Vanderbilt para TDAH: qué edición usar y cómo se califican
Una escuela pide «que le apliquen el Vanderbilt» a un niño de nueve años. El pediatra manda un PDF, la madre trae otro de internet y el buscador ofrece media docena más, algunos en español. Todos se llaman igual y no son el mismo instrumento: hay tres ediciones de las NICHQ Vanderbilt Assessment Scales, con distinto contenido y distinta licencia. Ahí empieza casi todo lo que sale mal con esta escala.
Tres ediciones, tres respuestas distintas sobre la licencia
NICHQ lo dice en su propia página: «Since the first edition, there have been two subsequent editions: the 2nd Edition (2011) and 3rd Edition (2019)».
| Edición | Año | De dónde viene | Costo | Qué puedes hacer con ella |
|---|---|---|---|---|
| 1.ª | 2002 | Descarga de NICHQ | Gratuita | NICHQ autoriza la descarga gratuita y pide citarla en publicaciones |
| 2.ª | 2011 (© 2012) | Formularios abiertos en aap.org | Descarga gratuita | «All Rights Reserved»: sin licencia de reutilización |
| 3.ª | 2019 | Librería de la AAP | 155 USD (125 socios) | Un solo usuario; licencia institucional para multiusuario o expediente electrónico |
La edición vigente no es gratuita. NICHQ mismo remite a comprarla — «can be purchased from the American Academy of Pediatrics (AAP) Bookstore» —; la AAP la fecha el 3 de octubre de 2019 y la describe como «completely updated and revised for new diagnostic criteria».
Descargable no es licenciada. El permiso explícito de NICHQ está redactado para la primera edición; no localizamos página alguna de la AAP que autorice usar o distribuir la segunda, cuyos formularios se reservan todos los derechos aunque estén en abierto. Esa distinción ordena toda la licencia de uso de instrumentos psicológicos. Del contenido de la tercera edición no decimos nada: no pudimos leerlo.
Qué contiene cada formulario
Son instrumentos de informante: los responde un adulto que observa al niño, no tú, y NICHQ los ubica en niños «between the ages of 6- and 12-years»; la estructura de síntomas se sostiene en muestras que llegan a los 17 años, pero ninguna cifra de exactitud respalda presentarlos como validados en adolescentes. En la segunda edición los síntomas se califican 0–3 («Never / Occasionally / Often / Very Often»): 47 ítems en el formulario de padres, en cinco bloques —inatención (1–9), hiperactividad/impulsividad (10–18), oposicionismo desafiante (19–26), conducta (27–40) y ansiedad/depresión (41–47)—, y 35 en el de maestros, con oposicionismo y conducta fusionados (19–28) y ansiedad/depresión en 29–35. El desempeño va aparte, en escala 1–5 («Excellent» a «Problematic»): siete ítems en padres (48–54) y ocho en maestros (36–43).
La ventana de observación difiere: los padres califican «your child’s behaviors in the past 6 months»; los maestros, la conducta «since the beginning of the school year», anotando cuántas semanas o meses llevan observándolo. El formulario de padres pregunta además si el periodo fue con o sin medicación.
El bloque de desempeño del maestro explica por qué su formulario no es redundante: seguimiento de indicaciones, interrupción de la clase, cumplimiento de tareas y organización son conductas de aula que un padre no está en posición de ver. Solo comparte con el formulario de padres la relación con pares. Antes de mandarlo a la escuela, resuelve quién autoriza la evaluación y quién recibe información: eso se decide en el consentimiento informado con menores.
Cómo se califica: reglas de la primera edición, en marco DSM-IV
Las reglas siguientes son las del PDF gratuito de la primera edición, anclado en el DSM-IV por su propio texto: «To meet DSM-IV criteria for the diagnosis, one must have at least 6 positive responses to either the inattentive 9 or hyperactive 9 core symptoms, or both». Los formularios gratuitos de la segunda edición traen las casillas de conteo, no las instrucciones, y no localizamos reglas publicadas para la segunda ni para la tercera edición: tu informe debe nombrar la edición que calificaste.
Criterio de síntomas: seis de nueve ítems en 2 o 3 en inatención (1–9), o seis de nueve en hiperactividad/impulsividad (10–18); el combinado exige ambos. Aplica igual a padres y maestros.
Criterio de desempeño, la mitad que casi todos se saltan. No es sugerencia: «there must be at least one item of the Performance set in which the child scores a 4 or 5; ie, there must be impairment, not just symptoms to meet diagnostic criteria». Sin ese ítem, el conteo de síntomas no completa la regla.
Los tamizajes de comorbilidad usan denominadores distintos, y padres y maestros no coinciden:
| Tamizaje | Formulario | Regla de síntomas (1.ª ed.) |
|---|---|---|
| Oposicionista desafiante | Padres | 4 de 8 en ítems 19–26 |
| Conducta | Padres | 3 de 14 en ítems 27–40 |
| Ansiedad/depresión | Padres | 3 de 7 en ítems 41–47 |
| Oposicionista/conducta | Maestros | 3 de 10 en ítems 19–28 |
| Ansiedad/depresión | Maestros | 3 de 7 en ítems 29–35 |
Los cinco exigen además un ítem de desempeño en 4 o 5.
Una trampa concreta: en la primera edición el bloque de desempeño de padres iba del 48 al 55 e incluía «Overall school performance»; en la segunda ese ítem desapareció y el bloque quedó en 48–54. Una hoja de calificación de otra edición desalinea toda la numeración.
Y la advertencia impresa al inicio de esas instrucciones: «These scales should NOT be used alone to make any diagnosis».
Lo que el puntaje no puede decir
Los datos de exactitud vienen de estudios comunitarios de las escalas VADPRS y VADTRS de Wolraich, de las que los formularios NICHQ son adaptación declarada: describen a la familia, no al formulario que imprimiste. En Bard y colegas (2013), la escala de padres rindió sensibilidad de .80, especificidad de .75, valor predictivo positivo de .19 y VPN de .98 frente a una definición de caso que combinaba la escala de maestros con entrevista DISC-IV a los padres; su consistencia interna fue de .91 a .94. En Wolraich y colegas (2013), la de maestros rindió sensibilidad de .69, especificidad de .84, VPP de .32 y VPN de .96, y los autores concluyen: «The low predictive validity further demonstrates the need for multiple observers in establishing the diagnosis».
Un VPP de .19 significa que, en muestra comunitaria, la mayoría de los positivos no corresponden a TDAH. Esa es la razón aritmética por la que la guía de práctica clínica de la AAP de 2019 exige evaluación completa: criterios DSM-5 «including documentation of symptoms and impairment in more than 1 major setting», con información de padres o tutores y de la escuela, y descartando causas alternativas. La misma guía observa que las pruebas neuropsicológicas no han mostrado mejorar la exactitud diagnóstica en la mayoría de los casos, aunque pueden servir para aclarar fortalezas y debilidades de aprendizaje. Que los informantes no coincidan tampoco es falla: en Narad y colegas (2015) el acuerdo fue débil para inatención y de moderado a fuerte para hiperactividad/impulsividad, y cada uno aporta información única y válida.
Español: traducción oficial de pago, validación no localizada
Tres cosas distintas que se confunden todo el tiempo.
Traducción: sí, y es de la AAP. El sitio de publicaciones de la AAP indexa, entre los capítulos del kit de la tercera edición, un formulario Vanderbilt para padres en español y su seguimiento. No pudimos abrirlos —viven detrás de la compra— y desconocemos quién tradujo y qué variante del español se usó. No asumas que es español de México.
Validación en español: no localizamos ninguna. Las búsquedas en PubMed, Crossref y Europe PMC devuelven validaciones del Vanderbilt en árabe y en checo, y validaciones en español de un instrumento Vanderbilt distinto —unas escalas de fatiga del área de audiología—, pero ninguna del Vanderbilt de TDAH. En árabe y checo alguien lo hizo; en español no dimos con ella.
Validación en México: tampoco la localizamos. Ni exactitud diagnóstica, ni estructura factorial, ni confiabilidad. Y hay una señal medida: en Bauer y colegas (2016) los padres hispanos reportaron síntomas de ansiedad con menor probabilidad, y los autores concluyen que la escala detecta la ansiedad a menor tasa entre pacientes pediátricos hispanos.
Y la trampa. Los PDF en español que circulan en buscadores están alojados en sitios de intercambio de documentos y en servidores de clínicas y universidades: no vienen del titular ni de un distribuidor autorizado, y por eso no los enlazamos. No es solo un problema legal: al abrir uno de esos archivos no sabes qué edición sostienes, quién tradujo, ni si la hoja de calificación corresponde al formulario.
Alcance de práctica: qué puedes firmar
Tres reglas del código ético de la APA caen sobre este instrumento. La 9.01(b): cuando el examen adecuado no es viable, el psicólogo documenta los esfuerzos hechos, aclara el impacto probable de esa información limitada sobre la confiabilidad y validez de sus opiniones y limita el alcance de sus conclusiones. La 9.02(b) pide instrumentos «whose validity and reliability have been established for use with members of the population tested» y, cuando no lo están, describir «the strengths and limitations of test results and interpretation». La 9.06 pide considerar diferencias lingüísticas y culturales, y señalar las limitaciones.
Traducido a lo que escribes: un Vanderbilt es un resultado de tamizaje aportado por informantes, en una edición y un idioma que debes nombrar, sin validación establecida en población mexicana. No es «presenta TDAH». Sostener esa distancia es el oficio de un informe psicológico.
El límite con la prescripción, sin disculpas: los formularios de seguimiento conservan los 18 síntomas centrales y agregan una escala de efectos secundarios de la medicación, adaptada de la de Pittsburgh de Pelham. Puedes recolectarla y entregarla a quien prescribe; interpretarla como decisión farmacológica no te toca.
Y porque existe un bloque de ansiedad/depresión: cualquier revelación de riesgo suicida o de autolesión exige evaluación clínica inmediata conforme a tu protocolo y tu formación. Esta guía no te dará un protocolo de pasos, y desconfía de quien te lo dé en un blog. Como recurso para la familia en México, la Línea de la Vida atiende al 800 911 2000, gratuita, 24 horas, los 365 días del año, operada por la CONASAMA.
Dónde vive el resultado en el expediente
La NOM-004-SSA3-2012 no menciona el Vanderbilt, pero sí dónde cae un resultado así: la historia clínica debe incluir «resultados previos y actuales de estudios de laboratorio, gabinete y otros» (6.1.3) y contempla «la información que corresponda a la materia del odontólogo, psicólogo, nutriólogo y otros profesionales de la salud» (6.1.2). El 5.10 fija la formalidad de toda nota —fecha, hora, nombre completo y firma— y el 5.11 pide lenguaje técnico y legible. La nota de evolución del 6.2 la elabora el médico según el texto de la norma; lo tuyo es dejar el resultado registrado para que pueda retomarse. El resto está en la guía sobre la NOM-004 en un consultorio de psicología.
Criterio de redacción, no exigencia normativa: registra edición, idioma, quién contestó, ventana de observación, conteos por bloque y criterio de desempeño.
«Vanderbilt para padres, 2.ª ed. en inglés, contestado por la madre; ventana de 6 meses. Inatención 7/9 en 2 o 3; hiperactividad/impulsividad 3/9. Un ítem de desempeño en 4. Pendiente el formulario de la maestra. Resultado de tamizaje; no constituye diagnóstico.»
Que el dato quede donde sirve
El Vanderbilt es útil justo en lo que un psicólogo necesita: conteos de dos informantes y una verificación de deterioro. Exige a cambio precisión sobre edición, idioma y alcance, y que el resultado no termine en una hoja suelta: gesell.ai mantiene expedientes estructurados —admisión, historia clínica, plan de tratamiento y notas de sesión— donde el resultado que calificas queda fechado junto al resto del caso, e incluye escalas validadas con calificación automática —PHQ-9 y GAD-7 entre ellas—, siempre como apoyo a una decisión que tú evalúas. Para instrumentos con versión oficial mexicana, la guía del PHQ-9; para convertir mediciones repetidas en trayectoria, la de cómo medir el progreso.
Referencias
- NICHQ — NICHQ Vanderbilt Assessment Scales (coeditor de la primera edición)
- NICHQ — NICHQ Vanderbilt Assessment Scales, primera edición con instrucciones de calificación (PDF)
- shopAAP — Caring for Children With ADHD: A Practical Resource Toolkit for Clinicians, 3rd Edition
- Wolraich et al. — Clinical Practice Guideline for the Diagnosis, Evaluation, and Treatment of ADHD in Children and Adolescents (Pediatrics, 2019)
- Bard et al. — Psychometric properties of the Vanderbilt ADHD Diagnostic Parent Rating Scale in a community population (J Dev Behav Pediatr, 2013)
- Wolraich et al. — Psychometric properties of the Vanderbilt ADHD Diagnostic Teacher Rating Scale in a community population (J Dev Behav Pediatr, 2013)
- American Psychological Association — Ethical Principles of Psychologists and Code of Conduct (2017)
- DOF — NOM-004-SSA3-2012, Del expediente clínico
Sobre el autor
Equipo Gesell
Contenido clínico y de producto escrito por el equipo de gesell.ai junto a psicólogos clínicos certificados.