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WHO-5: cómo se califica el Índice de Bienestar y bajo qué licencia
Tres respuestas antes de la guía. Sí, el WHO-5 es gratuito. No, no tienes que pedir permiso para aplicarlo en tu consulta. Y sí, hay una línea: su licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 IGO limita cosas concretas, entre ellas lo que este blog puede reproducir. Lo demás es la calificación, la trampa del 13 contra el 50, y qué evidencia hay en español y en México.
Qué mide y por qué está redactado en positivo
Según la OMS, el WHO-5 es un instrumento autoaplicado de bienestar mental: cinco afirmaciones sobre las últimas dos semanas, cada una en una escala de seis puntos, donde más puntos es mejor bienestar. Los cinco temas son ánimo, calma, energía, descanso al despertar e interés en la vida cotidiana. Ni una pregunta por un síntoma. En la hoja en español las opciones van de «Todo el tiempo» a «Nunca» y puntúan de 5 a 0 en un orden que no es el intuitivo: «De vez en cuando» vale 1, por debajo de «Menos de la mitad del tiempo», que vale 2.
La redacción es deliberada. Como resume la revisión sistemática de Topp y colegas (2015), la OMS considera el bienestar positivo otro nombre para la salud mental; de ahí que solo haya ítems en positivo. Tampoco es una escala de síntomas al revés: Bech y colegas (2003), con 9,542 participantes, concluyeron que refleja algo distinto de la mera ausencia de síntomas depresivos. De ahí su nicho: donde el PHQ-9 pregunta por desesperanza y por muerte, y el GAD-7 por preocupación incontrolable, el WHO-5 pregunta por energía y buen ánimo, y se entrega sin fricción a quien se pondría a la defensiva ante un cuestionario de depresión.
Cómo se califica, y la trampa del 13 contra el 50
| Escala | Rango | Umbral sugerido |
|---|---|---|
| Crudo (suma de los cinco ítems) | 0 a 25 | por debajo de 13 |
| Porcentual (crudo × 4) | 0 a 100 | por debajo de 50 |
La OMS enuncia el corte con las dos cifras juntas: un porcentual por debajo de 50, o un crudo por debajo de 13, se ha sugerido como corte de bienestar deficiente y como indicación para evaluar la posible presencia de una condición de salud mental. Ni umbral establecido ni hallazgo.
La trampa viene de la hoja oficial. El bloque de calificación de la única versión en español que la OMS distribuye se contradice a sí mismo: manda «multiplique la suma por quatro» hasta obtener «una punctuación entre 0 y 100», y dos líneas después sentencia que «una punctuación menor que 13 indica bajo bienestar» —los errores ortográficos son del original—. Leído literalmente eso ordena comparar un puntaje de 0 a 100 contra 13, lo que casi no marcaría a nadie. Si has visto esa confusión, la hoja es el candidato obvio.
La lectura correcta, conforme al texto vigente de la OMS: son el mismo umbral en dos escalas; 13 en crudo equivale a 50 en porcentual. De ahí la regla práctica: registra qué escala usaste. «WHO-5: 48» y «WHO-5: 12» pueden ser el mismo paciente, y sin la etiqueta nadie lo sabrá en seis meses.
Dos matices. La OMS escribe «por debajo de 50»; Topp y colegas, ≤ 50: nada clínico se juega en un punto, y el corte no es tuyo para moverlo. Y la hoja en español conserva una regla que la versión vigente en inglés ya no trae: aplicar un inventario adicional de depresión también «si las respuestas del paciente oscilan entre 0 y 1 en cualquiera de las afirmaciones».
Para el seguimiento hay un segundo número: Topp y colegas sitúan el cambio clínicamente relevante en 10 puntos, sin decir de qué escala. La hoja en español sí: el monitoreo se hace con la puntuación porcentual, y «una diferencia de 10% indica un cambio significativo». Debajo de eso, ruido. No localizamos un estándar de cadencia: el piso lo pone el instrumento, que pregunta por dos semanas; lo demás es sistematicidad, el marco de la guía sobre cómo medir el progreso del paciente.
«WHO-5 porcentual: 56 (previo: 40). Aumento de 16 puntos, por encima del umbral de cambio relevante y consistente con la reactivación de actividades.»
Lo que un puntaje bajo no te dice
No es un diagnóstico. La OMS habla de una indicación para evaluación adicional, no de un hallazgo, y Topp y colegas la avalan como tamizaje y como medida de resultado, con la entrevista diagnóstica como segundo paso. El «nunca como prueba diagnóstica» es nuestro, no suyo.
La especificidad es el lado débil. En los 18 estudios de esa revisión la sensibilidad fue de 0.86 y la especificidad de 0.81, casi siempre contra depresión del DSM-IV por entrevista estructurada. En la práctica puede caer más: en 431 pacientes de atención primaria alemana, contra la CIDI, dio sensibilidad de 93% (IC 95%: 85 a 98) y especificidad de 64% (59 a 69). En consulta privada, con menor prevalencia, buena parte de los positivos no tendrá trastorno.
Mide bienestar, no síntomas. Un WHO-5 bajo en alguien en duelo, agotado o con enfermedad médica activa es información real sobre su vida, no evidencia de un trastorno.
No pregunta por riesgo. A diferencia del PHQ-9 no incluye ítem de ideación suicida, y un puntaje alto no descarta nada. Ante cualquier revelación de riesgo corresponde una evaluación clínica inmediata conforme a tu protocolo y tu formación; esta guía no te dará esos pasos, y desconfía de quien te los dé en un blog. Sí puedes llevarte cómo se registra, en la guía sobre documentar el riesgo suicida, y un recurso: la Línea de la Vida, 800 911 2000, gratuita, 24 horas, los 365 días del año, operada por la CONASAMA.
Español y México: tres cosas que no son lo mismo
Traducción. Hay una sola, la que la OMS sirve desde su página en español, y el propio PDF advierte que se tradujo antes de que la OMS aceptara el copyright en 2024, que la OMS no responde por su exactitud y que en cualquier inconsistencia manda el inglés. No localizamos edición mexicana ni latinoamericana.
Confiabilidad y estructura factorial. Un solo factor en las cuatro muestras en español que localizamos, con alfas de 0.82 a 0.86: 199 adultos mayores (Lucas-Carrasco, 2012) y 104 pacientes bipolares eutímicos (Bonnín y cols., 2018) en España; 1,462 adolescentes (Espitia-Correa y cols., 2020) y 105 pacientes de un servicio de implantología dental (Simancas-Pallares y cols., 2016) en Colombia. Dos reparos. No son uniformes: Campo-Arias y colegas obtuvieron 0.67 y 0.70 en dos aplicaciones a 157 adolescentes colombianos, cifra que ambos estudios colombianos citan. Y esos dos midieron una variante de cuatro opciones y 0 a 15, no la hoja de seis opciones y 0 a 25 de la OMS: confiabilidad de otra versión.
Exactitud diagnóstica. No la localizamos: ninguno de esos cuatro estudios establece sensibilidad, especificidad ni un corte óptimo contra una entrevista diagnóstica estructurada; el de Cartagena concluye validez de constructo «cuestionable» y se define como validación «sin patrón de referencia». El corte de 50 que aplicas viene de muestras predominantemente europeas.
Sobre México, dos estudios y ninguna norma. Un análisis de invariancia en 12 países latinoamericanos (Caycho-Rodríguez y cols., 2023) reporta su subgrupo mexicano —300 personas, alfa de 0.95, un solo factor—, otra vez con la variante de cuatro opciones. Y 600 estudiantes del Estado de México, alfa y omega coincidentes en 0.909 (Macias Becerril y cols., 2025), tres páginas en una revista menor. Ninguno es validación clínica, ninguno aporta exactitud diagnóstica y ninguno produce normas: no imprimas un valor de referencia nacional. Traducir no es validar y la confiabilidad no es exactitud diagnóstica, distinción que desarrolla la guía sobre licencias de instrumentos psicológicos.
Gratis, sí; sin condiciones, no
Primero, quién otorga la licencia, porque casi ningún resumen lo tiene al día. El WHO-5 nació con Per Bech en el Psychiatric Centre North Zealand de Copenhague, a partir del informe DepCare de 1998, pero en 2024 ese centro y la OMS acordaron ceder el copyright a la OMS: hoy es publicación de la OMS —WHO/UCN/MSD/MHE/2024.1, con página propia—; las páginas que aún se los atribuyen a la unidad danesa están desactualizadas.
Lo que la licencia no te pide: un psicólogo que imprime el PDF oficial, se lo da a su paciente, lo califica y lo archiva está dentro de ella, sin trámite y sin pago, porque la OMS es explícita en que no se requiere permiso para usar materiales suyos bajo CC BY-NC-SA 3.0 IGO. Si una consulta que cobra queda del lado no comercial, la OMS no lo dice; nuestra lectura es que sí.
Sí pide cuatro cosas si lo incorporas a material propio:
- Atribución con la cita que la OMS da hecha. «World Health Organization. The World Health Organization-Five Well-Being Index (WHO-5). Geneva: World Health Organization; 2024. License: CC-BY-NC-SA 3.0 IGO».
- Nada de logo ni de aval implícito. Ni sugerir que la OMS avala una organización, producto o servicio, ni usar su logotipo.
- Misma licencia sobre lo que adaptes. El código legal obliga a distribuir toda adaptación bajo esta licencia, una posterior con los mismos elementos, o una equivalente.
- Si traduces, el descargo. «Adaptación» incluye expresamente las traducciones: una versión propia no evade nada, y la OMS pide añadir que no la creó ella y que la edición en inglés es la vinculante.
Y la frontera: el uso comercial sí requiere permiso, según la página de derechos de autor de la OMS. El código legal —que solo existe en inglés— precisa dónde cae: prohíbe ejercer los derechos otorgados «in any manner that is primarily intended for or directed toward commercial advantage or private monetary compensation»; es decir, con ventaja comercial o compensación privada como propósito principal. Prueba de propósito, no de si alguien pagó.
Por qué no reproducimos aquí los cinco reactivos
Explicar la decisión sirve más que anunciarla: el razonamiento se traslada a tu sitio y a tu software. Primero, esa prueba de propósito nos alcanza: este blog lo publica una empresa que vende software a quien lo lee y, aunque leerlo sea gratis, existe para construir la audiencia de un producto. Segundo, CompartirIgual: maquetar los cinco reactivos en HTML es cuando menos un arreglo de la obra, y no queremos discutir dónde termina esa adaptación y empieza la página que la rodea —el código legal exime a la «Colección», pero un recuadro maquetado no es obviamente solo eso—. Tercero, no hace falta: el PDF oficial es gratuito y está a un clic.
No afirmamos que reproducirlos sea ilegal. No encontramos pronunciamiento de la OMS sobre la cita para comentario ni sobre un umbral de minimis, ni nada que resuelva cómo interactúa la licencia con el derecho de cita mexicano. Es nuestra lectura y nuestra política editorial, y la aplicamos a todo instrumento: describir y enlazar la fuente oficial.
Dónde va el puntaje en el expediente
Un puntaje del WHO-5 encaja en la NOM-004-SSA3-2012 como «resultados relevantes de los estudios de los servicios auxiliares de diagnóstico y tratamiento» del numeral 6.2.3, y en la historia clínica por el 6.1.3; el 5.9 y el 5.10 fijan la forma de la nota. Sin sobrevenderlo: el 6.2 dice que esa nota «deberá elaborarla el médico», así que un psicólogo independiente no es sin más su destinatario, aunque siga siendo el mejor referente mexicano; el alcance, en la guía sobre la NOM-004 en un consultorio de psicología.
Seis elementos mantienen el puntaje útil dos años después: instrumento y versión, fecha, puntaje crudo y porcentual, umbral usado, cambio respecto de la medición anterior e interpretación clínica en palabras. Nunca el número solo.
Ese registro es trabajo mecánico que crece con cada paciente. gesell.ai incluye escalas validadas con calificación automática —el PHQ-9 y el GAD-7 entre ellas— y deja el puntaje en el expediente estructurado, junto a las mediciones anteriores y listo para la nota. La escala aporta el dato; la interpretación clínica sigue siendo tuya.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud — The World Health Organization-Five Well-Being Index (WHO-5), 2024
- Organización Mundial de la Salud — WHO-5, versión original en inglés con licencia, instrucciones y calificación (PDF)
- Organización Mundial de la Salud — OMS (cinco) Índice de Bienestar (OMS-5), traducción al español distribuida por la OMS (PDF)
- Organización Mundial de la Salud — Copyright and permissions
- Creative Commons — Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 IGO, código legal
- Topp, Østergaard, Søndergaard y Bech — The WHO-5 Well-Being Index: A Systematic Review of the Literature (Psychother Psychosom, 2015)
- Henkel et al. — Identifying depression in primary care: a comparison of different methods in a prospective cohort study (BMJ, 2003)
- Diario Oficial de la Federación — NORMA Oficial Mexicana NOM-004-SSA3-2012, Del expediente clínico
Sobre el autor
Equipo Gesell
Contenido clínico y de producto escrito por el equipo de gesell.ai junto a psicólogos clínicos certificados.